Enrico Armas | Artista plástico venezolano

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El Artista

Armas, Enrico (1957)
Escultor y pintor. Hijo del escritor Alfredo Armas Alfonzo, Premio Nacional de Literatura 1969, y la esmaltista Aída Armas. Inicia su actividad expositiva como escultor en 1973, a los 16 años. En esa primera muestra (Sala Ocre, Caracas), sus piezas parecían, según Juan Calzadilla, más abiertas “a la expresividad material, antes que al virtuosismo de la forma” (1973). En 1977 recibe el Premio Pepino Acquavella en el V Salón Nacional de Jóvenes de Caracas. Por esta época realiza estudios en el Cegra con profesores como Manuel Espinoza y Alirio Palacios. En 1978 recibe una beca del gobierno francés y viaja a París, realiza estudios de escultura y grabado en la Escuela de Artes Decorativas de Niza (1978-1980), en la Escuela de Bellas Artes de París y, posteriormente, de artes gráficas en la Escuela Superior de Artes Decorativas. Paralelamente realiza pasantías en la Escuela de Bellas Artes de París junto al escultor Étienne Martin, uno de sus maestros más influyentes. En 1981 regresa a Venezuela y estudia en el Instituto Neumann, hasta 1983, cuando retoma sus estudios en el Cegra, para egresar en 1984. El trabajo de este polifacético artista plástico tiene como fundamento la libertad técnica, de lenguajes y géneros, y la ruptura de los estilos. Así, dos tendencias pueden denotarse en el desarrollo de su trabajo escultórico: por un lado, en los años setenta, realiza obras básicamente figurativas, mediante el fundido en bronce, donde las representaciones de caballos y seres humanos son predominantes.

Después de su estadía en Francia, se vuelca hacia la abstracción, trabaja con obras realizadas fundamentalmente con varillas de metal, hierro y aluminio que se doblan y retuercen, hasta componer un entramado de líneas que crean en el espacio dibujos tridimensionales. De su obra en esta época escribió Federica Palomero: “se impone el carácter informalista del trabajo: el proceso de doblegar la materia desnuda y resistente viene a constituir la obra misma, marcada por la violencia del esfuerzo físico. Los volúmenes obtenidos son variados, así como su densidad […]. En el transcurso de la década [de los ochenta], las cabillas van adquiriendo cierto orden y sosiego” (1997). En una entrevista con Carlos Cruz-Diez en 1985, Enrico Armas describe estas obras como “concentraciones”: volúmenes transparentes que son también masa. Un ejemplo de estas piezas es el Monumento al hierro (700 x 180 cm), con la que gana el concurso para una pieza monumental de Fundametal (Valencia, Edo. Carabobo, 1983). En 1989 regresa a la figuración con la técnica del modelado en cera o arcilla, y su posterior fundición en bronce. En 1990 reúne más de 30 caballos realizados entre 1989 y 1990 en la exposición “Caballos de bronce” (Galería Uno, Caracas). Sus creaciones no tienen dimensiones fijas, aunque entre lo figurativo y lo abstracto, se aprecia un desarrollo mayor de obras de pequeño y mediano formato por sobre las de gran formato. Participa en repetidas ocasiones en el Salón Arturo Michelena, en el cual es premiado en tres oportunidades. En el ámbito internacional ha participado en exposiciones colectivas en Francia, Hungría, Colombia, Estados Unidos, India y España. Como artista gráfico ha realizado litografías y serigrafías que ha incluido en muchas de sus exposiciones. También ha incursionado en el arte efímero, como la instalación para el Castillo San Carlos Borromeo (Pampatar, Edo. Nueva Esparta, 1984), cuyo interés radica en los materiales habituales de la zona (arena, madera, restos de embarcaciones, conchas marinas, etc.), que se relacionan con el espectador en un espacio distinto al cotidiano.

En 1992 presenta su primera individual de pinturas en la Galería Arte Hoy de Caracas. Según Juan Carlos Palenzuela, el artista, en la pintura, al igual que en la escultura, “pasa indistintamente del arte abstracto al figurativo y viceversa” (1992). Armas trabaja con óleo y acrílico sobre tela, incorporando algunas veces el collage. Palenzuela añade: “el espacio activo continúa siendo el tema de Armas” (op. cit.). Con ocasión de una exposición de 1998, “Del color a la intimidad”, Palenzuela describe la evolución del artista en este género: “seguramente, Enrico Armas busca, entre otros aspectos, una polifonía del color. Ya no se trata de timbres sutiles, transparentes, tal como recuerdo aquellos de 1992, sino ahora se hallan compactos, abrasivos, con breves luces que son como centellas. Color textural, en unas pocas gamas y desde allí en diversos registros […]. Pintura de un espacio saturado, amarillos que se sobreponen a la fuerza del color, empastes que llegan hasta los ojos y en medio de todo ello, figuras —árboles, botellas, caballos—, como persistencia de la imagen, de lo imaginativo, de lo festivo en medio del fuego” (1998). Armas ha trascendido los espacios tradicionales dedicados al arte, museos o galerías, realizando obras de variadas dimensiones para ser expuestas al aire libre en distintos sitios públicos, dentro y fuera del país. En febrero de 1999 presentó la exposición “Con secuencias” (Galería Braulio Salazar), más de 50 obras que recorren todas sus etapas y estilos como artista. En 2001 representó a Venezuela en el Festival de Cagnes-sur-Mer (Francia).

FUENTE: V.V.A.A., Diccionario biográfico de las artes visuales en Venezuela, 2 vv. Caracas, Ediciones Galería de Arte Nacional, 2005.

 

 

 


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